lunes, 20 de noviembre de 2017

Blade Trinity (2004). David S. Goyer


Durante años, Blade ha luchado contra los vampiros sin que el mundo supiera lo que sucedía en los bajos fondos. Pero ahora, tras caer en las redes del FBI, se ve forzado a salir a la luz del día para unir sus fuerzas con un clan de humanos cazadores de vampiros que nunca supo que existían, los Nightstalkers. Junto a Abigail y Hannibal, Blade sigue la pista de una antigua criatura que lo está acechando: Drácula, el vampiro original.

David Goyer retrata un Blade que recuerda al de la película original, con unas secuencias que marchan a golpe de música de discoteca, muertes coreografiadas y fuertes dosis de acción. Su elección de planos, ritmo y planteamiento es correcta y hace que la película avance rápidamente, pero no ofrece nada nuevo salvo construcciones ad hoc, poco originales y algo pretenciosas. Dicho de otra manera, la cinta es más de lo mismo que ya veníamos viendo en entregas anteriores, pero ya con cierto sabor a refrito. (Hobbyconsolas)

Desde luego Blade: Trinity no es Ciudadano Kane, pero tampoco intenta serlo. Es una sencilla forma de matar el tiempo para aquellos que quieran vaciar por un momento su cerebro y divertirse con un entretenimiento suave y de fácil digestión. (Zona Negativa)

Una trama que es una constante huida hacia adelante plagada de supuestas secuencias molonas de esas que hacen mucho ruido pero poco o nada plantean a nivel argumental. Tanto es así que, eliminando todo el sesgo de acción del metraje, lo que queda es de un escueto que asusta, y uno no entiende muy bien cómo diantres se dio luz verde a un proyecto que carecía de los mínimos herrajes que sí tenían sus predecesores. (Sergio Benítez en Espinof)

Respecto a la labor del realizador, tan sólo apuntar que abusa de tomas que apenas duran unos cuantos segundos, imita de vez en cuando a los hermanos Wachow-ski y, de paso, pretende hacernos creer que estamos ante un largome-traje auspiciado por Jerry Bruckheimer, de ahí que los protagonistas se muevan de vez en cuando a cámara lenta y caminen de forma coordinada mientras se dirigen al espectador. (Joaquín R. Fernández en La butaca)

"Carece del hilo narrativo agudo y la fresca claridad del cómic de los films anteriores, y recurre demasiado fácilmente a escenas de luchas sin orden que tienen tantos cortes que carece de cualquier tipo de forma o ritmo." (Roger Ebert)

"Deja una irrefrenable sensación de ya vista. (...) mucha menos oscuridad y bastante más acción (sin sentido)." (Javier Ocaña: Diario El País)

"La más floja de todas. Empezando por un guión deficiente, pasando por una acción trepidante pero reiterativa y acabando por un malo flojito." (José Manuel Cuéllar: Diario ABC)

Enérgico y dotado de un toque cómico, reconocible pero diferente, Blade: Trinity sale con la cabeza en alto de una prueba que no estaba ganada por adelantado: excelente entretenimiento, cierra más que honorablemente una trilogía en negro y en colores de la cual incluso se podría lamentar que no se haya extendido más. (Julie Deh en L'écran fantastique)

Desafortunadamente, la aventura marca una clara retirada de los episodios salvajes de Stephen Norrington y especialmente de Guillermo Del Toro. A veces graciosa, la película emociona sólo involuntariamente. (Adrien Gombeaud en Positif)

David S. Goyer no ha flaqueado argumentalmente en la serie, aunque no sea un realizador notable. Suple su bisoñez con funcionalidad, con violentos mordiscos a todo tipo de referencias (de El último hombre vivo a la catódica V), y con la seguridad de que el seguidor fiel de la limpieza étnica del negro cazavampiros va a aplaudir peleas estupendas y escenas de acción (la persecución por los edificios de Blade y Drake) cosecha de una lubricada segunda unidad. Donde sí se luce el autor, acaso en detrimento del terror puro y duro, es en una sucesión de subversivas y divertidas notas críticas. Chistes venéreos sin tregua (cortesía de Ryan Reynolds) se codean con un Drácula exiliado en Irak y furioso con el mundo (y con el merchandising), la descerebrada solución de una guerra biológica o el plan social vampírico para acabar con la indigencia. Sana incorrección. (Fausto Fernández en Fotogramas)

Película estrenada en España el 11 de marzo de 2005.

Reparto: Wesley Snipes, Kris Kristofferson, Jessica Biel, Ryan Reynolds, Parker Posey, James Remar, Eric Bogosian.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

RocknRolla (2008). Guy Ritchie


La noticia de que Uri Omovich (Karel Roden), un rico mafioso ruso, está montando un negocio multimillonario de compraventa ilegal de terrenos en Londres, hará que todos los delincuentes de la ciudad quieran participar en la operación. Uri le pide a Lenny Cole (Tom Wilkinson), un pez gordo de la mafia londinense, que se ocupe de todos los trámites burocráticos y compré a un concejal (Jimi Mistry). Lenny confía la operación a su lugarteniente Archy (Mark Strong). Por su parte, la contable de Uri, Stella (Thandie Newton), decide llevarse parte del botín; para ello, contrata a dos mafiosos, que tienen cuentas pendientes con Lenny.

"Intriga con pretensiones de mordacidad, humor entre surrealista y negro, diálogos autoconvencidos de su agilidad (...) aunque una semana más tarde me cuesta cierto esfuerzo recordar su argumento y sus imágenes." (Carlos Boyero: Diario El País)

"Un directo a la mandíbula del espectador, que se sorprende por la rapidez y la aparente brillantez del golpe, pero que sorprende aún más por el escaso efecto que produce. Se va de la memoria aún antes casi de entrar en ella." (Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC)

El cine de Ritchie es el típico cine surgido de una mala lectura de Tarantino, pensando que si este hacía películas con varias líneas narrativas y con el eje narrativo roto, la cosa debe ser sencilla. Y no lo es. 'RockNRolla' es la demostración y el cine de Ritchie en general. Aunque se debe reconocer su sello personal, su capacidad para darle a sus películas un ritmo y una tensión enorme. Pero para descubrirlo se debe soportar una película mareante y cargante. (Rodolfo Sánchez en Sensacine)

'RocknRolla' es una especie de cómic descompuesto y enloquecido estremecido por una poética y extraña a un mismo tiempo, que fusiona crítica social / política, parodia, cine negro, música rock y una visión rupturista de Londres como ciudad, como espacio no-cinematográfico plagado de contradicciones y zonas de sombra. (Antonio José Navarro en Imágenes de actualidad)

"RocknRolla" (que es como pronuncian "rock and roller" en el East End londinense) no está tan lleno de pirotecnia visual como "Lock, Stock and Two Smoking Barrels" (1998), pero está bien así, porque con más cosas sucediendo, la película podría inducir al mareo. Nunca se desacelera lo suficiente como para ser realmente buena, y nunca se acelera lo suficiente como para hacer entrar en crisis a Jason Bourne, pero hay una cosa segura: los actores británicos adoran interpretar a los gánsteres tanto como a los actores estadounidenses les encanta jugar a los vaqueros, y siempre es agradable ver a la gente divirtiéndose." (Roger Ebert)


En cuanto a los puntos débiles de ‘Rocknrolla’, al margen de lo ya mencionado sobre la falta de originalidad de un producto que se parece demasiado a lo que ya nos había ofrecido Ritchie (y otros como Matthew Vaughn en la entretenida ‘Layer Cake’ o Joe Carnahan en la, para mí, notable ‘Ases calientes’), hay que señalar que el cineasta aún no ha dejado atrás la manía de hacer hablar demasiado a sus personajes y también una excesiva duración; hay muchos diálogos y escenas que no aportan absolutamente nada, sólo entorpecen el ritmo de la película, que podría haber sido mucho mejor. Aún así, como dije, un producto con fuerza y muy entretenido, de lo más recomendable de la cartelera actual. Buenas noticias, Guy Ritchie sigue vivo. (Juan Luis Caviaro en Espinof)

Una voz en off irónica acompaña a un montaje fluido de los hilos de una trama que querría ofrecer una visión global del crimen en Londres a principios del siglo veintiuno. Pero el efecto obtenido es más una visita guiada en autobús de dos pisos que un fresco histórico. (Le Monde)

RocknRolla podría formar una trilogía con las dos cintas más redondas y emblemáticas del autor, Lock & Stock (1998) y Snatch. Cerdos y diamantes (2000). Con ellas conecta en tono (entre sórdido, canalla y cómico), escenarios y diseño de personajes. Lo que es bueno. No lo es tanto la tendencia de Ritchie a caer en algunos de los (muy afectados) vicios visuales y narrativos que distinguieron sus primeras cintas y ahora están démodé. Pero es un tic perdonable, una nimiedad perdida entre un montón de logros. Los principales, un reparto soñado y un guión irresistible, nervioso, a rebosar de diálogos ingeniosos (en los que el cineasta hace gala de su infalible humor negro) y personajes potentes. Más del 50 por ciento de la gracia de esos personajes, todos merecedores de spin-off, está en la interpretación de, entre otros, Gerard Butler, Tom Wilkinson, el gran Mark Strong y Toby Kebbell, carismáticos a rabiar y con una vena cómica brillante e insospechada en algunos de ellos. (Desirée De Fez en Fotogramas)

Película estrenada en España el 1 de enero de 2009.

Reparto: Gerard Butler, Mark Strong, Idris Elba, Tom Wilkinson, Thandie Newton, Toby Kebbell, Tom Hardy, Geoff Bell, Matt King, Karel Roden.

viernes, 3 de noviembre de 2017

The Invisible (2007). David S. Goyer


Un joven (Justin Chatwin) es atacado y aparentemente queda muerto. Pero en realidad permanece en un estado entre la vida y la muerte, donde nadie le puede ver... y con muy poco tiempo por delante para encontrar su cuerpo, o fallecerá finalmente. La única persona que le puede salver es su atacante, una chica con problemas (Margarita Levieva) que huye de la justicia.

Lo que parece va a ser una dura película de instituto, con sus personajes marginales, sus crímenes y un logrado e inquietante aire de thriller, acaba por convertirse de repente en una especie de drama romántico-pseudosobrenatural, que si bien no desengancha del todo al espectador sí le hace perder interés por lo que ve. Esta indefinición –y el desconcierto que genera– es probablemente el gran handicap de un film que, por otra parte, apunta algún elemento interesante. David S. Goyer (Blade: Trinity) dirige con mucho oficio en el aspecto visual. Botón de muestra de su pericia es el larguísimo y espléndido plano secuencia –nada banal– con que arranca la película, de una planificación y resolución extraordinarias. (Decine21)

Goyer intenta conjugar cine adolescente, fantástico y melodrama en una película que no cuaja en ningún sentido. (Sensacine)

Lo que no se ve es una agradable propuesta para una tarde donde no hay nada mejor que hacer que ver una película entretenida. La propuesta es interesante y las interpretaciones de los actores bastante convincentes, sobre todo una Marcia Gay Harden en su papel de madre atormentada y un Justin Chatwin correcto en su papel protagonista. Lo malo es que la película se deja un par de flecos sin aclarar que tal vez hubieran elevado un poco mas la nota que he terminado por darle, sobre todo si tenemos en cuenta (si la memoria no me falla), que el trailer desvelaba una escena crucial que al final no han incluido en el montaje definitivo. Pero en resumen concluimos con que es una propuesta interesante, una película entretenida y una entrada de cine para nada desperdiciada. (Templar en Film Affinity)

"Iba para filme adolescente de culto estilo 'Donnie Darko', pero se queda en thriller romántico sobremesino." (Javier Cortijo: Diario ABC)

Imagina un thriller sobrenatural como "El sexto sentido" pero sin el más mínimo suspense. Métete en una historia de amor del estilo "Ghost", pero sin emoción (...) haciendo una alegoría que vincule fuertemente la invisibilidad de Nick a la incomprensión de la adolescencia. Y tendrás (...) un verdadero purgatorio cinematográfico. (Paris Match)

David Goyer juega hábilmente con varios registros, entregándonos una fábula moral conmovedora (...) Una película adolescente, con giros constantes, que nunca confía en una violencia gratuita, pero que se beneficia de una atmósfera inquietante. (L'Ecran Fantastique)

El film no se proyectó para la prensa, tal vez porque su premisa de fantasía poética es tan difícil de entender. Sin embargo, su originalidad e incluso una cierta cantidad de oscuridad son más atractivas que la fórmula habitual del cine adolescente. (Jonathan Rosenbaum)

Película estrenada en España el 15 de junio de 2007.

Título español: Lo que no se ve.

Reparto: Justin Chatwin, Margarita Levieva, Chris Marquette, Marcia Gay Harden, Alex O'Loughlin, Callum Keith Rennie.

 

lunes, 30 de octubre de 2017

Another Me (2013). Isabel Coixet


Fay, una adolescente cuya perfecta vida ha dado un repentino vuelco, empieza a tener la sensación de que una chica de rasgos físicos idénticos a los suyos la está siguiendo.Y no solo eso: cada vez está más convencida de que no se conforma con tener su mismo aspecto, sino que quiere adueñarse de su vida entera.

"El conjunto acaba siendo menos que la suma de sus partes —algunas de ellas, realmente afortunadas—. (...) con esa estética publicitaria que su cine ya había logrado conjurar." (Jordi Costa. El País)

"Coixet se ha dejado embaucar por lo aparente del género, el susto, el ruido, la inconsistencia y el subrayado (...)." (Oti Rodríguez Marchante. ABC)

Coixet tiene tres películas por delante para olvidar el mal trago de ésta, de cuyo nombre uno sospecha que ni ella misma quiere acordarse. Esto del género le interesa, si acaso, cuando el género va por dentro: por los sentimientos. Y Mi otro yo resulta fría y superficial. En buena medida por culpa de Sophie Turner, de Juego de tronos, que se entrega lo mismo que si, frente a ella, estuviera la Reina Cersei. O sea, nada. (Salvador Llopart. La Vanguardia)

Cambio de rumbo de Isabel Coixet: una de las cineastas más personales de nuestra industria se atreve con el cine de género para adolescentes en ‘Mi otro yo’, adaptación del libro homónimo de la escocesa Catherine MacPhail. Todo un giro de 180 grados en el que encontramos pocos trazos del cine de la catalana, es decir, poca autoría, y una sobreabundancia de clichés que incluso los menores de 18 años, target hacia el que va dirigido esta película, es capaz de enumerar de memoria. Para una directora que hace gala de una sensibilidad y una imaginación alejada de lo común, lo cierto es que ‘Mi otro yo’ peca precisamente de lo contrario. (SensaCine)

'Mi otro yo' es una nueva demostración del interés de Coixet por el sufrimiento emocional de sus personajes, pero también una película que difícilmente podría desaprovechar más su naturaleza como película de doppelgängers con detalles demasiado burdos como para mantener una sana sensación de suspense -la atmósfera de intriga brilla por su ausencia- y una resolución del insulso enigma decepcionante. (Espinof)

¿Qué le interesó a la autora de Mi vida sin mí en esta historia? Quizás las ganas de tratar personajes de una edad que hasta ahora nunca habían tenido protagonismo en su cine; o el deseo de acercarse a un género, el thriller psicológico, por el que no parecía sentir ningún interés; o trabajar con un conjunto de actores entre los que destaca Sophie Turner, conocida por su papel de Sansa Stark en Juego de tronos. Planteo estas preguntas para entender las razones que llevaron a Coixet a aceptar este proyecto. Razones que justifiquen hasta cierto punto que este film con referentes tan evidentes y citados por ella misma, como El otro, de Robert Mulligan o Déjame entrar de Lindqvist, no sea uno de sus mejores y mas reconocibles trabajos. (Nuria Vidal en Fotogramas)

Película estrenada en España el 27 de junio de 2014.

Título español: Mi otro yo.

Reparto: Sophie Turner, Jonathan Rhys-Meyers, Claire Forlani, Gregg Sulkin, Rhys Ifans, Ivana Baquero, Geraldine Chaplin, Leonor Watling, Charlotte Vega, Priyanka Patel.

jueves, 26 de octubre de 2017

Se7en (1995). David Fincher


El veterano teniente Somerset (Morgan Freeman), del departamento de homicidios, está a punto de jubilarse y ser reemplazado por el ambicioso e impulsivo detective David Mills (Brad Pitt). Ambos tendrán que colaborar en la resolución de una serie de asesinatos cometidos por un psicópata que toma como base la relación de los siete pecados capitales: gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira. Los cuerpos de las víctimas, sobre los que el asesino se ensaña de manera impúdica, se convertirán para los policías en un enigma que les obligará a viajar al horror y la barbarie más absoluta.

"Sombría, desasosegante. Guión turbio e inteligente. Las escenas de acción no son un pegote comercial y funcionan magistralmente. Sus imágenes perviven en la memoria." (Carlos Boyero: Diario El Mundo)

 "'Seven', un thriller oscuro, espeluznante, aterrador e inteligente, puede ser demasiado perturbador para mucha gente, supongo, aunque si puedes soportar su visionado, contemplarás cine de altísimo nivel." (Roger Ebert)

Ningún cineasta ha renovado el thriller contemporáneo como David Fincher. En 'Zodiac' subvertía la esencia del procedimental para demostrar que una investigación pormenorizada, obsesiva y que se alarga en el tiempo a veces desemboca... en nada. Unos años antes, ya había cargado de ambiente malsano la típica buddy movie de policías que tienen que atrapar un asesino en serie en 'Seven'. Ya desde los influyentes títulos de crédito de Kyle Cooper (fotografiados por el malograda Harris Savides), en 'Seven' se palpa un clima enfermizo. Al contrario de otros thrillers donde tota la maldad e inquietud se concentra en la figura del asesino, Fincher tiñó, a la manera del noir clásico, toda la película de un desencanto existencial: la ciudad hostil, la lluvia que cae constantemente, la agresividad que desprenden los crímenes, la podredumbre que pretende destapar el matarife... todo conduce a que... (Sensacine)

La trama es prácticamente inexistente, reduciéndose a los golpes de efecto y “cabriolas” criminales, cada vez más truculentas, eso sí, con las que nos sorprende el psicópata de turno; los personajes no sobrepasan el simple y visto estereotipo, quedando reservadas la contención y la pose sabia para el más mayor, y la impulsividad y las meteduras de pata para el más joven (aún no sé qué diantres pinta en la historia el personaje de Gwyneth Paltrow, al margen de su escabroso “protagonismo” final); y, para colmo de males, el guión trata de paliar sus evidentes deficiencias, a base de una impostada intelectualidad muy típica de Hollywood, que cree que con aludir superficialmente a Dante y a Geoffrey Chaucer, ya está dándole mayor entidad a lo narrado. (Esculpiendo el tiempo)

El film de David Fincher se convierte en una obra cinematográfica de primera magnitud gracias a un fenomenal guión de Andrew Kevin Walker traspasado visualmente con acierto a través de una relente atmósfera urbana con influencias góticas llena de claroscuros (destacado trabajo fotográfico de Darius Khondji), una exposición desarrollada con progresivas dosis de inquietud que culmina con un efectivo y efectista final, y unas estupendas interpretaciones de la pareja detectivesca en busca de asesino en serie Morgan Freeman y Brad Pitt, muy distinta en registros pero ambas sobresalientes. (Aloha Criticón)

Los realizadores se apegan a su visión con tal dedicación y persistencia que surge algo indeleble, algo ética y artísticamente superior a El silencio de los corderos, que se niega a explotar el sufrimiento por diversión o entretenimiento. (Jonathan Rosenbaum)

Un film glauco, nihilista y deprimente. (Bill Krohn en Cahiers du Cinéma)

Esta búsqueda del efecto a cualquier precio garantiza la calidad del espectáculo al mismo tiempo que traza sus límites. (Philippe Rouyer en Positif)

'Seven' no aguanta un análisis detallado o naturalista del guión. Hay muchas cosas inverosímiles o simplemente incoherentes. Pero de esa incoherencia saca Fincher la materia prima para hacer un cine en el que alterna momentos de ritmo lento e intimista, con secuencias trepidantes, sin que entre unas y otras haya una fractura, sino una continuidad absolutamente lógica. (Nuria Vidal en Fotogramas)
 
Película estrenada en España el 10 de enero de 1996.

Reparto: Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow, Kevin Spacey, R. Lee Emery, Richard Roundtree.


jueves, 19 de octubre de 2017

The Big Sky (1952). Howard Hawks


Jim y Boone son dos exploradores que participan en una expedición por el río Missouri cuyo fin es establecer un asentamiento en territorio indio. Les acompañan un comerciante de pieles, una prisionera india y un indio que ha renegado de su tribu. A los peligros de la expedición se sumará la tensión que se establece entre los hombres debido a la belleza de la mujer.

El film incorpora varias de las constantes argumentales del realizador: elogio del compañerismo, exaltación de la amistad, enaltecimiento del espíritu innovador y del sentimiento aventurero, tratamiento respetuoso de la población india, defensa de los valores de la colaboración y del trabajo en equipo, prevalencia del honor sobre los sentimientos, etc. De acuerdo con los gustos del realizador, la itinerancia de los protagonistas deviene una odisea (alegoría de la vida), que los enfrenta (como en "Río Rojo") a una larga serie de amenazas y peligros. La exploración de la conducta humana en situaciones de peligro es uno de los temas más gratos a Hawks. También lo es el análisis del enfrentamiento entre dos amigos por el amor de una mujer, como el que se expone en el film. (Miquel en Film Affinity)

Notable e infravalorado western de aventuras (en realidad se trata de un pre-western) que ejemplifica todas y cada una de las virtudes del cine de su autor: entretenimiento, narración briosa, buenos y variados personajes, sentido del humor y exaltación de la camaradería. El único pero que se le puede poner, es que quizá resulte algo excesivo en su metraje. (Esculpiendo el tiempo)

Es tal la sucesión de elementos y detalles que convierten esta película en una obra memorable, que sobre todo hay que atender a la modernidad que preside su desarrollo dramático, a la capacidad de sugerencia que brindan sus dos principales personajes masculinos y, sobre todo, a la implicación que se consigue por parte del espectador, para integrarse de tu a tu, en la aventura que este contempla a través de la pantalla. (Cinema de perra gorda)

Aunque a esta sublime obra maestra en blanco y negro de 1952 de Howard Hawks usualmente se le otorga un lugar bajo en el canon Hawks, es una de mis favoritas en particular: misteriosa, bella e incluso utópica. (Jonathan Rosenbaum)

The Big Sky exalta, con una simplicidad luminosa (y un sublime blanco y negro), los temas de la solidaridad, la amistad, la sana rivalidad (Jim y Boone) y el amor (Boone y Ojos de garza). Uno de los grandes papeles de Kirk Douglas: hay que verle llorando y arrastrándose en la hierba buscando el dedo que acaba de serle amputado, obsesionado con la costumbre india de que un hombre sea enterrado entero. (Gérard Camy en Telerama)

Adaptación de un libro de A.B. Guthrie jr., en el que se ilustra la aventura de un grupo de tramperos que en 1830 explorarán el rio Missouri en busca de nuevos territorios y tendrán encuentros de distinto signo con diversas tribus indias. Planteada desde una perspectiva casi documental y con un estilo de sereno clasicismo, viene a ser la antítesis de los westerns habitualmente claustrofóbicos de su director. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 16 de julio de 1955.

Título español: Río de sangre.

Reparto: Kirk Douglas, Dewey Martin, Elizabeth Threatt, Arthur Hunnicutt, Steven Geray, Buddy Baer, Jim Davis.


Un pequeño documental sobre el rodaje:


miércoles, 18 de octubre de 2017

Le Cinquième Élément (1997). Luc Besson


Una fuerza de pura oscuridad viene a nuestra realidad cada 5000 años con el fin de destruir todo lo que pueda. Para detenerla, claro, existe un arma que aglutina los cuatro elementos de la vida (fuego, aire, agua y tierra) en torno a un quinto. Así, con la destrucción cerniéndose sobre nuestras cabezas, el gobierno de la Tierra encarga a un militar retirado, Korben Dallas (Bruce Willis), la misión de recuperar los cinco elementos y detener a esta gran oscuridad. Aunque nada es tan sencillo, ya que el Quinto Elemento es un ser vivo, encarnado en una mujer de código genético perfecto (Milla Jovovich), cuya misión corre de forma paralela a la de Korben en una desenfrenada carrera contrarreloj para detener el Fin del Mundo.

Toda la desbordante imaginación de Luc Besson, algunos despropósitos y mucha voluntad de credulidad -empieza con pretensiones serias para volverse disparatada- se dan cita en esta delirante superproducción francesa que fue vapuleada por la crítica, cuando no es sino una gozosa invitación al desenfreno. Hoy en día ha quedado tremendamente anticuada -culpa de un diseño de producción demasiado 'cutre-kitsch'-, pero en su día tuvo legión de fans. Lo que no envejece es ver a Bruce Willis en estado puro. (Pablo Kurt en Film Affinity)

Espléndido relato de ciencia ficción, que combina acertadamente acción, efectos especiales, y, en algunas ocasiones, una sutil ironía de los tópicos del género. Destaca el diseño visual del film, inspirado en los comics de Moebius y Jean Claude Mézières, este último creador del personaje de Valerian. Así, sobresale una cuidadosa recreación de las calles y modo de vida de una futurista ciudad de Nueva York. (Decine21)

Una mezcla medio insípida, medio agradable, de lo grandioso y lo irrisorio. (Emmanuel Burdeau en Cahiers du Cinéma)

La puesta en escena se reduce a filmar pomposamente un montón de efectos especiales. (Positif)

Relato ingenuo de un combate mitológico-futurista entre las fuerzas del bien y del mal, singularmente desprovisto de misterio y locura. (Libération)

"Combinación de éxito: impactante estilo visual y una trama más simple que un cencerro." (Luis Martínez: Diario El País)
 
Una de las mejores películas ridículas -- una cinta tan absurda que no me sorprendió saber que estaba escrita por un adolescente. (Roger Ebert)

Película estrenada en España el 30 de mayo de 1997.
 
Título español: El quinto elemento.
 
Reparto: Bruce Willis, Gary Oldman, Milla Jovovich, Ian Holm, Chris Tucker, Tom Tiny Lister, Brion James, Luke Perry.  


miércoles, 11 de octubre de 2017

Guys and Dolls (1955). Joseph L. Mankiewicz


Adaptación de un musical de Broadway basado en un cuento de Damon Runyon, gran maestro de la literatura picaresca americana. Nathan Detroit (Frank Sinatra), organizador de las partidas más selectas de dados de Nueva York, apuesta mil dólares con uno de los jugadores (Marlon Brando) a que no es capaz de enamorar a una joven puritana que pertenece al Ejército de Salvación (Jean Simmons).

"Divertida historia en la que Brando (en un registro sorprendente) se enamora de una púdica mujer, miembro del ejército de salvación. En medio anda Sinatra, que borda su personaje de truhán con buen corazón." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
 
La película más rara de la gran y prolífica obra de Mankiewicz pues se trata de un musical. Para no patinar demasiado, el autor no se adaptó al género, sino que inteligentemente adaptó el género a sí mismo. El resultado, bien considerable, ofrece un argumento más elaborado que en el clásico musical, guarda el mismo tono que aquel, hay ecos hasta de Capra, pero pone más agudeza e interés en el guión, el diálogo y los personajes. Film espacioso, divertido y sugestivo, tiene muchas más "rarezas" dentro de sí, como ver a Brando bailar y cantar, al igual que Simmons, y a Sinatra componer el personaje de un gángster sin malicia. Francamente recomendable. (Kafka en Film Affinity)
 
El film, un entretenimiento producido por Samuel Goldwyn, es recomendable aunque sufre de cierto estatismo derivado de su raíz teatral (está basado en una obra de Abe Burrows y Jo Swerling), de una irregular coreografía de Michael Kidd, y de un metraje muy extenso que cae en el letargo en su periplo cubano. (AlohaCriticón)

"Ellos y ellas" no es una de las grandes obras de Joseph L. Mankiewicz. Sin embargo, él sabe llevarla a buen puerto en todo momento y con gran dignidad, demostrando que incluso algo de encargo basado en un libreto que no es de su total autoría puede hacerlo bien. No todos los directores se permiten el lujo de ello. (El gabinete de cinemagníficos)
 
Posiblemente la mejor película que produjo Sam Goldwyn, este musical de 1955 tiene una mala reputación inmerecida, en gran parte debido a que los dos protagonistas -Marlon Brando como el jugador profesional Sky Masterson y Jean Simmons como Sarah Brown, una misionera del Ejército de Salvación- no eran cantantes profesionales. De hecho, ambos hacen maravillas con la excelente partitura de Frank Loesser porque interpretan sus números con sentimiento y sinceridad, y sus esfuerzos para estar a la altura de su material están perfectamente en sintonía con las aspiraciones de sus personajes (así como las propias canciones); en resumen, éste puede ser el único método musical. Joseph L. Mankiewicz realiza un trabajo loable con estilizados escenarios teatrales y el mordaz lenguaje del material original de Damon Runyon. (Jonathan Rosenbaum)

Un musical bastante brillante realizado con inteligencia e invención. (Tom Milne)

Adaptación de un musical de Frank Loesser, estrenado en Broadway cinco años antes, que fue la única incursión de Mankiewicz en el género. No sólo supo conjugar hábilmente sus recursos sino que confirió una dimensión francamente maliciosa a su historia. Su perspicaz planteamiento y su brillante resolución formal ligan coherentemente con el sutil universo de uno de los directores más inteligentes de su generación. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 19 de diciembre de 1957.

Título español: Ellos y ellas.

Reparto: Marlon Brando, Jean Simmons, Frank Sinatra, Vivian Blaine, Robert Keith, Sheldon Leonard, Stubby Kaye, B.S. Pully.




jueves, 5 de octubre de 2017

Wyatt Earp (1994). Lawrence Kasdan


Nacido en una granja de Iowa, Wyatt Earp (Kevin Costner) huye de su hogar, en plena Guerra Civil (1861-1865), para alistarse en el ejército de la Unión, pero su padre (Hackman) lo obliga a volver a casa porque es todavía demasiado joven. Decide entonces estudiar leyes y casarse con Urilla Sutherland (Annabeth Gish), que muere de fiebre tifoidea antes de que puedan tener hijos. Completamente abatido, Earp se da a la bebida y se dedica a robar ganado, pero su padre lo encuentra y lo devuelve al camino recto.

La película presenta una mirada más a la vida de Wyatt Earp, su labor para restablecer la ley en Tombstone, y el famoso tiroteo en el O.K. Corral, entre la familia Earp y los Clanton. La trama comienza con la juventud de Earp en California y sus vivencias en un mundo de brutalidad propia del Oeste. Earp desarrolla la capacidad de reaccionar efectivamente ante agresiones de matones y forajidos y esto le vale ser nombrado alguacil en un pueblo donde impera sólo la ley del más fuerte.

Entretenido e infravalorado western cuyo mayor reproche debería ser su excesivo metraje. En una década en la que el género agonizaba, y gracias al respiro que le dió Clint Eastwood con su magistral "Unforgiven" (1992), Lawrence Kasdan se atrevió a contar de nuevo la historia del duelo de OK Corral, apuesta sin duda arriesgada dados sus antecedentes, pero sus resultados fueron más que meritorios. Un western de nervio, de brillante puesta en escena y magníficamente interpretado. (Pablo Kurt  en Film Affinity)

“Wyatt Earp” es un claro ejemplo de realización elegante y comedida junto a un tono clásico para una realización templada, casi contemplativa, siendo más un vehículo expositivo de la vida y milagros del personaje pero sin dejar a un lado arranques de violencia seca (muy bien expuestos) con los tiroteos en su justa medida pero sin ser estos los que dirijan la historia o sean el centro de atención aún siendo un western en toda su esencia. (Claqueta de bitácora)

¿Es injusto comparar "Wyatt Earp" a "Tombstone" simplemente porque han sido estrenadas en el mismo lapso de seis meses? Quizás. "Wyatt Earp" es sin duda el proyecto más ambicioso. Pero "Tombstone" era más clara sobre sus objetivos y más segura acerca de cómo llegar a ellos. Esto me forzó a compararlas. "Wyatt Earp" tiene grandes pretensiones y es un gran fresco, pero finalmente resulta demasiado lenta y no muy convincente. (Roger Ebert)

Aunque tiene bellas imágens (la cinematografía es de Owen Roizman), la película es excesiva, majestuosa y demasiado detallada para su propio bien; el director Kasdan afirma que su versión es la más exacta. Esto puede ser cierto, pero no hace que sea una buena película. (Emanuel Levy)

No deja de resultar sorprendente como el tiempo se revela un elemento imprescindible a la hora de ponderar el valor de una película: hace 22 años, con el género prácticamente muerto, el irregular Lawrence Kasdan (que ya había probado suerte en el género con la interesante Silverado) se atrevió a volver al personaje de Wyatt Earp y recibió una somanta de palos que llegaron al propio Kevin Costner, ganador del Razzie a peor actor esa temporada. Vista hoy, la película es una estupenda y clásica aproximación al western de toda la vida con un reparto memorable (destacando, como ya ocurriera en Sin perdón, al magnífico Gene Hackman) únicamente lastrada por una duración de 190 minutos difícilmente justificable. (El País)

Tras la estimable "Silverado", Lawrence Kasdan volvió a enfrentarse con el western a través de uno de sus personajes y de su episodios más significativos, inspiradores de innumerables films entre los que destaca la magistral "Pasión de los fuertes", de John Ford. Sus espectaculares resultados aventajan a la banal "Tombstone", rodada por George Pan Cosmatos casi simultáneamente, pero no alcanzan la maestría. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 26 de agosto de 1994.

Reparto: Kevin Costner, Dennis Quaid, Gene Hackman, Mark Harmon, Michael Madsen, Linden Ashby, Jeff Fahey, Joanna Going, Bill Pullman, Isabella Rossellini, Tom Sizemore, Mare Winningham.


viernes, 29 de septiembre de 2017

Anatomy of a Murder (1959). Otto Preminger


Frederick Manion (Ben Gazzara), un teniente del ejército, asesina fríamente al presunto violador de su mujer (Lee Remick). Ella contrata como abogado defensor a Paul Biegler (James Stewart), un honrado hombre de leyes. Durante el juicio se reflejarán todo tipo de emociones y pasiones, desde los celos a la rabia. Uno de los dramas judiciales más famosos de la historia del cine.

El film suma crimen, drama y misterio. La historia hace referencia a hechos reales ocurridos en Michigan en 1952, que inspiran la novela de Robert Traver. La narración mantiene el misterio sobre lo que realmente ocurrió y la verdadera responsabilidad de los actores, sin que decaiga el interés del espectador. Lo consigue gracias al hábil uso de la ambigüedad, que no se resuelve ni con el veredicto del Jurado ni con la acción de cierre del film. Construida con sutileza e inteligencia, la ambigüedad confiere a la obra una potente capacidad de fascinación. (Miquel en Film Affinity)

"Como mirada entretenida a un proceso legal, es fascinante, impregnada de una ambigüedad sobre la personalidad humana y las motivaciones que es característica de Preminger, y las localizaciones son increíbles." (Jonathan Rosenbaum)

Otto Preminger no juzga a sus personajes ni elucubra ningún tipo hipótesis acerca de la conducta ética sobre lo que narra y en la dualidad que respira el film teje su mayor virtud. No hay victimas ni victimarios, culpables ni inocentes. Nada es absoluto y la moral se ajusta a las circunstancias. Se exponen los hechos de forma cruel y cotidiana. Con inteligencia y un manejo del lenguaje cinematográfico envidiable aborda temáticas universales conflictivas para el hombre. El dilema moral que despierta la fina línea que separa la verdad de la mentira ha sido a lo largo de la historia un laberinto humano insoslayable. Dueña de un realismo descarnado, defendiendo lo indefendible: el ser humano es desnudado en sus intenciones y las consecuencias son devastadoras para todos: la mujer será castigada, el asesino puesto libre, el abogado no se saldrá con la suya y la justicia habrá sido burlada de la forma más desvergonzada. (En clave de cine)

Excelente película rodada con precisión por el experto Otto Preminger, artífice de Laura (1944) y Cara de ángel (1953). Despierta el interés desde el principio, porque no se revela la culpabilidad o la inocencia del asesino hasta el imprevisible final. El reparto de la película es excelente, y sobresale por supuesto el talante honesto y paciente de Stewart. La crudeza de la descripción verbal de la violación causó sensación en la época de su estreno. Acompaña una fenomenal composición de jazz de Duke Ellington, que también tiene un pequeño papel. Nadie debe perdérsela. (Decine21)

El realizador supera el desafío con suma elegancia y soltura; y así consigue que sus queridos planos secuencia se adapten sin mayor problema a la geografía del juzgado siguiendo a los letrados con sutiles movimientos de cámara por estancias y escaleras; disfrutamos también de estupendas panorámicas para los exteriores y de planos fijos con profundidad de campo para las secuencias que se desarrollan en el interior del juzgado; en éstas últimas el director nos mantiene al tanto de la acción principal desarrollándola en primer termino así como de las distintas reacciones en las sucesivas capas del plano. Sorprende también la utilización de planos subjetivos (algo que Preminger no utilizaba habitualmente) en algunos diálogos con estructura plano contra plano, ejecutados con picados y contrapicados para acentuar los diálogos mantenidos entre el juez (siempre en posición elevada dentro de la sala) y los abogados o los acusados. (Ciclos de cine)

Lo maravilloso de Anatomía de un asesinato es la sensación de cotidianeidad y autenticidad de todo lo que estamos viendo. Preminger estaba llevando a la pantalla, en impecable blanco y negro, un bestseller de un juez retirado Robert Traver que a partir de sus experiencias en el ejercicio de la ley se dedicó a la literatura (y a los libros de pesca, otra de sus aficiones que también se ve reflejado en la película). Así que Preminger no dudó en ambientar la historia realmente donde transcurría la trama, en Michigan, y rodó en Ishpening y Marquette, lugares que conocía perfectamente Traver. Además se valió de los lugareños para que fueran parte del jurado popular y del público que asiste a la sala. El juicio no transcurre de manera épica o con momentos excesivamente emocionantes que apelan al espectador sino con calma mucha calma. Donde nada es negro o blanco. Ni heroico. Sino todo tremendamente humano con luces y sombras pero sin mucho ruido. Y es esa ambigüedad que mantiene durante todo el metraje lo que da tensión a una historia donde como dice James Stewart a una testigo las personas no son ni totalmente buenas ni totalmente malas… son. (El blog de Hildy Johnson)

Excelente melodrama judicial que adaptó una novela de Robert Traver. Inscrito en la mejor tradición de su director, destaca el rigor casi matemático de su composición, en la que no se evidencia ninguna fisura. También sorprende la mezcla de ironía y escepticismo que preside su desarrollo, encerrando una aguda reflexión sobre la Justicia. No menos notable es la banda sonora de Duke Ellington, que tiene una breve aparición. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 19 de junio de 1961.

Título español: Anatomía de un asesinato.

Reparto: James Stewart, Lee Remick, Ben Gazzara, Arthur O'Connell, Georce C. Scott, Eve Arden, Kathryn Grant, Joseph N. Welch, Duke Ellington.





martes, 26 de septiembre de 2017

Ordinary Decent Criminal (2000). Thaddeus O'Sullivan


En el Dublín de nuestros días, Michael Lynch (Kevin Spacey) es un ladrón muy popular que desafía continuamente a las autoridades al tiempo que ama a sus dos mujeres, las hermanas Christine (Linda Fiorentino) y Lisa (Helen Baxendale), y a sus hijos. Mientras su creciente éxito engrandece su ego, el policía Noel Quigley (Stephen Dillane) está decidido a acabar con su carrera.

La intriga, la acción, la sátira a la ética y, si me lo permiten, profesionalidad de ladrones y policías están en su punto justo. Nada rebosa ni hay momentos de pesadez. Argumento sencillo, sin grandes golpes de guión ni giros de esos para la historia. (Elumano en Film Affinity)

Entretenida película sobre los gángsteres irlandeses, basada en un personaje real. Kevin Spacey quedó fascinado por Lynch: “Por una parte, está enfrentado con todos los aspectos del "establishment"; por otro, tiene un hondo sentido del deber, de la lealtad y la fidelidad para con la familia. Me interesó esta yuxtaposición. Me gusta interpretar personajes sobre los que el público no sabe qué pensar.” (Decine21)

"Criminal y decente", una caper movie de las muchas vistas con bastante acción, algo de humor y escaso amor para un film aunque no calamitoso, ciertamente prescindible y poco sorpresivo (aunque lo pretenda). (AlohaCriticón)

Entretenida película, basada en la historia del gánster irlandés Martin Cahill, que contiene una peculiar mezcla de realidad y fantasía, así como inteligentes diálogos, y cuenta con buenas interpretaciones. (El Mundo)

Es un entretenimiento más bien banal, rodado con el eclecticismo que caracteriza el cine de ahora, buscando más la sonrisa fácil que un análisis más enriquecedor del personaje que retrata y del entorno en que se mueve. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 28 de julio de 2000.

Título español: Criminal y decente.

Reparto: Kevin Spacey, Linda Fiorentino, Peter Mullan, Stephen Dillane, Helen Baxendale, Colin Farrell.

lunes, 25 de septiembre de 2017

The Man from Laramie (1955). Anthony Mann


Un capitán del ejército de los Estados Unidos se hace pasar por comerciante y va a Nuevo México para averiguar quién le vendió rifles a los apaches que asesinaron a su hermano. Entre los sospechosos se encuentran un arrogante hacendado, su despiadado hijo y el capataz de su rancho.

El estilo desarrollado por Mann para el western se apoya en bajar un poco la cámara y contrapicar ligeramente los planos con el fin de abarcar más cielo. Así, los fabulosos escenarios, que dejan a la naturaleza expresar su fuerza en imponentes panorámicas, incluyen cielos complejos, donde brillan nubes variadas. En medio de una tónica general de gran esfuerzo físico, los personajes escalan a caballo por zonas increíblemente escarpadas. A su vez, los interiores tienen minuciosidad y delicadeza de pintura flamenca; ropa, muebles, cortinas y maderas están armonizadas en las gamas rojizas y ocres de la tierra y las llanuras. (Archilupo en Film Affinity)

Mann, emplea con maestría el scope (en su primer film rodado en este formato) y demuestra su habilidad para rodar enérgicas escenas de acción, conformando un satisfactorio western psicológico, manejado de manera tensa y perturbadora, que contiene elementos prestados del “Rey Lear” de William Shakespeare. (AlohaCriticón)

Con guión de Philip Yordan y espectacular cinemascope, que realza la belleza del paisaje, Mann sigue fiel a la violencia seca típica de sus westerns, y al héroe solitario que trata de hacer justicia por su cuenta. Pero además recoge una galería de personajes muy bien retratados, donde destacan el inútil y malvado hijo del patriarca ranchero, y el capataz que sí tiene las cualidades que un padre desearía en su retoño. También están bien definidos los intereses amorosos de los personajes. Entre las impactantes escenas de El hombre de Laramie destaca la de Donald Crisp cabalgando locamente para vengar la muerte de su hijo, al modo de un Príamo clamando por su querido hijo Héctor. (Decine21)

Cito al crítico de cine André Bazin con respecto al uso del cinemascope en esta película: “En la mayor parte de los westerns, e incluso en los de John Ford, por ejemplo, el paisaje es un marco expresionista en el cual se inscriben las trayectorias humanas. En los filmes de Mann es un ambiente. El aire mismo se separa de la tierra y el agua. Como Cézanne, que lo quería pintar, Anthony Mann nos quiere hacer sentir el espacio aéreo, no como un contenedor geométrico, un vacío de horizontes y horizontes, sino como una cualidad concreta del espacio. Su cámara cuando filma una panorámica, respira. De aquí el uso tan remarcable del cinemascope, que nunca es utilizado como un nuevo marco. Simplemente, como el pez en un acuario más grande el cowboy está más a sus anchas en la pantalla grande. Si atraviesa el campo nuestro placer es doble, porque lo vemos dos veces más lejos”.
(Ciclos de cine)
 
La película puso fin a la brillante colaboración entre Mann y Stewart, un ciclo que modernizó radicalmente el western tanto desde el punto de vista temático como estético, y fue fundamental para su desarrollo y evolución durante la década siguiente, incluidos los filmes del oeste filmados en Europa. A través del mismo, Mann introdujo en este género un nuevo tipo de héroe, o quizás deberíamos llamarlo antihéroe, caracterizado por su ambigüedad moral y supo integrar como pocos el paisaje en el desarrollo de las historias que contaba, convirtiéndose éste en algunos momentos en el verdadero protagonista de las cintas. (The Wild Bunch)

Película estrenada en España el 30 de enero de 1956.

Título español: El hombre de Laramie.

Reparto: James Stewart, Arthur Kennedy, Donald Crisp, Cathy O'Donnell, Alex Nicol, Aline MacMahon, Wallace Ford, Jack Elam.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Crossing Over (2009). Wayne Kramer


Drama sobre la odisea de los inmigrantes ilegales para conseguir el permiso de residencia en Los Ángeles. Max Brogan (Harrison Ford) es un agente de inmigración estadounidense con una peculiaridad: se encariña con toda la gente que debe deportar. Su colega Hamid (Cliff Curtis), de origen iraní, trata de demostrar a su familia lo importante que es ser americano. Un abogado (Ashley Judd) intenta deportar a una chica de quince años, que ha sido acusada de terrorismo. Un joven judío (Jim Sturgess), a pesar de que no es creyente, utiliza la religión de sus padres para asegurarse un trabajo. Cole Frankel (Ray Liotta) abusa de su posición como supervisor de green cards para obtener los favores de una guapa modelo australiana (Alice Eve).

"Una película que peca de una desmedida ambición (...), pero que gana en ese toque policial (...) funciona finalmente la película: porque es un 'Distrito Apache' entre aduanas (...) (Fausto Fernández en Fotogramas)

Realista, emotiva, adulta, dura y en absoluto maniquea, narrada de forma pausada, haciendo correr de forma admirable las diferentes subtramas que contiene el bien engranado guion, con una sobria y efectiva dirección por parte del sudafricano Wayne Kramer, que desde ya, se ha ganado el calificativo de “director a seguir” (The Cooler 2003 y La prueba del crimen 2006), una excelente fotografía y con un surtido de buenas actuaciones por parte de todos y cada uno del abundante y ecléctico casting. (Tiznao en Film Affinity)

Se supone que los personajes deben ser tridimensionales como en el film de Haggis (Crash), donde el mismo personaje puede comportarse en un momento dado de forma mezquina, pero después convertirse en un héroe. Por desgracia, los personajes de Kramer acaban siendo demasiado estereotipados, y algunos muy poco creíbles. (Decine21)

Sí, la película es "defectuosa" (esa clásica queja del crítico remilgado). Si usted está buscando plausibilidad y se resiste a la manipulación, se opondrá a ella. Pero a veces las películas son intrigantes, a pesar de sus defectos, y uno desea seguir viéndolas. Ésta es de ese tipo. (Roger Ebert)

Wayne Kramer, firmante de este drama social cruzado con el thriller hiperrealista, parece querer enmendarle la plana al Paul Haggis de 'Crash', dejándose de buenrrollismos para explorar las relaciones de abuso de poder. (...) Ford es lo más destacable de la cinta, mucho más que himnos o banderas. Como también lo es esa trama fraternal shakespearana que finaliza teñida en sangre. Seguramente porque a Kramer le sienta mejor el territorio de la depredación y el del crimen que el de la alegoría UNICEF. Por ello funciona finalmente la película: porque es un 'Distrito Apache' entre aduanas, multiculturalmente listo para sacudir más cierta cinefilia que nuestras conciencias. (Fausto Fernández en Fotogramas)

Película estrenada en España el 11 de febrero de 2011.

Título español: Territorio prohibido.

Reparto: Harrison Ford, Ray Liotta, Ashley Judd, Jim Sturgess, Cliff Curtis, Alice Braga, Alice Eve.



viernes, 8 de septiembre de 2017

Top Hat (1935). Mark Sandrich


Jerry Travers, un astro de la comedia musical americana, llega a Londres y se instala en la habitación del productor de su obra, Horace Hardwick. El azar le hace conocer a la bella modelo Dale Tremont, que se aloja en la habitación de abajo. Ella le toma, erróneamente, por Hardwick y, al enterarse que está casado (en realidad, y aunque no lo sabe, con una amiga suya, Madge), le rechaza y viaja con su jefe, el modisto Alberto Beddini, a Venecia, donde, por despecho, se casará con él.

Por ello, por sentir de nuevo un escalofrío en nuestra espalda al escuchar sus compases, merece la pena sin ninguna duda revisionar esta película. Y sumergidos en la música. En todas y cada una de sus melodías, hasta “perdonamos” un guión un tanto flojito ó unos decorados al “art decó”. Pero todo vale. En la depresión americana la gente no tenía dinero, pero tenía intacta su capacidad de soñar. Y la pareja Astaire-Rogers entre sombreros de copa, smokings y muselinas les transportaban al mundo de los sueños en alas de la danza. Este es uno de los casos en que para disfrutar con plenitud de una película y juzgarla con justicia es muy aconsejable conocer su historia y las circunstancias que la rodearon. No hacerlo así podría confundirnos fácilmente y calificar de ñoña una película que trataba de ser un hermoso cuento de hadas donde olvidar siquiera por un rato las penurias de una lamentable situación económica. Sin duda lo consiguió. Magistralmente. (Father Caprio en Film Affinity)

Una verdadera delicia. Tiene números maravillosos, como el que tiene lugar en el cenador mientras cae una tormenta. Verdaderamente las canciones de Irving Berling casan a la perfección, y por encima de la que da título al film, hay que destacar la mítica y pegadiza "Cheek to Cheek". (Decine21)

El director es el infravalorado Mark Sandrich, cuyo toque impecablemente superficial maximiza la destreza lujosa y sincopada que tan esencial es para la serie. Estrenada en 1935, en plena Gran Depresión, la espectacularidad, el lujo, los bailes, la música ensoñadora de Sombrero de copa hacen que la película rezume optimismo y que uno se abstraiga de todo durante los 101 minutos que dura su metraje. Obviamente, hasta que sale del cine y se encuentra otra vez con la cruda realidad. (El blog de Manuel Cerdà)

Porque estamos atados por la gravedad y las limitaciones de nuestros cuerpos, porque vivimos en un mundo donde las noticias son a menudo malas y las perspectivas inquietantes, hay una necesidad de otro mundo en algún lugar, un mundo donde viven Fred Astaire y Ginger Rogers. (Roger Ebert)

Uno de los musicales más populares, y también uno de los mejores, de la pareja Astaire-Rogers. Se apoya fundamentalmente en las inolvidables canciones de Irving Berlin y en una apañada coreografía de Hermes Pan, bordada por los protagonistas. Ni la historia que narra ni la realización tienen una excesiva consistencia, pero el espectáculo que depara es de primera. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 7 de abril de 1936.

Título español: Sombrero de copa.

Reparto: Fred Astaire, Ginger Rogers, Edward Everett Horton, Helen Broderick, Erik Rhodes, Eric Blore.


viernes, 11 de agosto de 2017

Marnie (1964). Alfred Hitchcock


Marnie (Tippi Hedren), embustera y ladrona compulsiva, se sirve de su trabajo como secretaria para robar. Cuando Mark Rutland (Sean Connery) la contrata, no sólo no abandona sus delictivos hábitos, sino que, además, se comporta de manera absolutamente desquiciada. A pesar de todo, Mark, cediendo a un impulso inexplicable, decide casarse con ella y averiguar las razones de su obsesivo comportamiento. Cuando un terrible accidente lleva a Marnie a una situación límite, Mark la obliga a enfrentarse a sus terrores cuyas raíces se hunden en el pasado.

Morbosamente fascinante, ambigua, embriagadora, febrilmente obsesiva, aventura extraordinaria que asalta nuestra cotidianidad, Marnie la ladrona rezuma pasión, sensualidad en todos los sentidos por todas sus imágenes; arte visual y sonoro. (Opera0 en Film Affinity)

El prolijo empleo del detalle y la capacidad narrativa hacen de “Marnie” una película nada desdeñable con intensos momentos en las diferentes vertientes (suspense y romanticismo) que tanto caracterizan la obra de su autor, de nuevo ayudado en los quehaceres técnicos por los magníficos Bernard Herrmann (música) y Robert Burks (fotografía) con base a un perspicaz estudio psicoanalítico sobre el personaje central, una bella ladrona, frígida en su sexualidad y hostil en su androginia. (AlohaCriticón)

Marnie la ladrona una obra maestra de ilimitadas lecturas, de matices múltiples y angulaciones encubiertas que el espectador avezado ha de ir descubriendo. Es un film que no tiene un solo abordaje y al que no se puede clasificar fácilmente. Según la profesora Paula Marantz Cohen en su obra Alfred Hitchcock: The legacy of Victorianism, la mayor influencia de Hitchcock en Marnie es su cine de los 50 que constituye además su mayor preocupación. Marnie es un filme sobre la pasión y el origen. Si le pidiéramos a Hitchcock un filme sobre el amor, quizá nos entregaría Psicosis. Si insistiésemos en que tuviese un poco más de compasión, nos entregaría Marnie. (Ojo crítico)

Un par de horas de auténtico y verdadero cine. La obsesiva, cuasi mórbida, relación de atracción-repulsión que se establece entre Marnie y Mark, es una de las más complejas historias de amor descritas por el director británico. Debido a su carácter turbador, ha sido acertadamente comparada con Vértigo, aunque aquí no seremos tan atrevidos como para afirmar que ambas películas forman una especie de díptico, pese a lo evidente de su conexión. (Esculpiendo el tiempo)

Marnie, la ladrona es una película oscura pero puramente cinematográfica que muestra a un Hitchcock obsesivo capaz de levantar una enfermiza historia de amor. (El blog de Hildy Johnson)

Un film que viene a ser un remake de "Recuerda", donde se substituyeron las alucinaciones dalinianas por un estricto rigor narrativo. En efecto, viene a demostrar como el más inverosímil melodrama de corte freudiano (en este caso basado en una novela de Winston Graham) puede convertirse en un prodigio de coherencia sin dejar de ser inquietante. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 22 de octubre de 1964.

Título español: Marnie, la ladrona.

Reparto: Tippi Hedren, Sean Connery, Diane Baker, Martin Gabel, Louise Latham, Alan Napier.


martes, 8 de agosto de 2017

Kitty Foyle (1940). Sam Wood


A Kitty Foyle, una humilde chica de Filadelfia, Wyn Strafford, el rico heredero de una influyente familia de la ciudad, le ofrece el puesto de secretaria en la revista que dirige. Jefe y empleada se enamoran, pero las diferencias sociales serán durante años un obstáculo difícil de sortear. Con motivo de una de sus rupturas, Kitty se traslada a Nueva York y se pone a trabajar de dependienta en una perfumería. Allí conoce a Mark, un modesto médico que se enamora de ella, pero Wyn vuelve a irrumpir en su vida.

Un drama típico de los 40, pero un tanto frío, donde solo destaca el vigor interpretativo de Ginger Rogers, muy lejos de parecer una sufrida mujer a quien la vida le castiga por sus errores. Película discretamente entretenida. (Antoine en Film Affinity)

La agudeza y el significado contemporáneo de la novela de Christopher Morley faltan. Su Kitty era de carne y hueso; ésta es persuasiva pero ficticia. (Bosley Crowther en New York Times)

A pesar de su episódica motivación y, a veces, vagamente definida, la película en su conjunto es un retrato dramático y conmovedor de la historia de amor de una chica tipo Cenicienta. (Variety)

Película estrenada en España el 4 de abril de 1944.

Título español: Espejismo de amor.

Reparto: Ginger Rogers, Dennis Morgan, James Craig, Eduado Ciannelli, Ernest Cossart, Gladys Cooper.


viernes, 14 de julio de 2017

Angel Face (1952). Otto Preminger


Frank Jessup es un enfermero de urgencias que acude a una mansión para atender a la señora Tremayne que, según parece, ha intentado suicidarse. Sin embargo él sospecha que en realidad alguien ha intentado asesinarla. Allí conoce también a Diane, la hijastra de la señora Tremayne, una joven delicada, sensual y un tanto inestable, ante la que cae rendido inmediatamente.

La película recibe sobre todo revisiones positivas hoy. Dave Kehr, del Chicago Reader, escribe: "Este intenso melodrama freudiano de Otto Preminger es una de las obras maestras olvidadas del cine negro. La película es una investigación inquietantemente racional de los terrores de la sexualidad. Los decorados, los personajes y la acción son extremadamente estilizados, aunque los movimientos de cámara de Preminger les dan una unidad y fluidez aterradoras, trazando un línea recta y clara hasta el borde del precipicio en uno de los finales más audaces en la historia del cine."

El crítico de cine Paul Brenner escribió: "Preminger transforma una trama de segunda fila a lo James M. Cain, reordenando esta historia de pasión y asesinato como un estribillo obsesionante. Los clichés de la línea argumental son alejados y llevados a un nivel elemental - no hay una escena desperdiciada en la película - y la familiaridad de la historia crea un retrogusto de inevitabilidad y fatalidad. La naturaleza alucinógena de los procedimientos se acentúa con la dirección de Preminger y el trabajo de la cámara, con los actores derivando del primer plano al fondo o mateniendo la cámara en un fluido y sofocante primer plano. Preminger, siempre hipnótico, teje su estilo en una neblina semi-soñada de pesadilla. "
También fue elegida por el crítico Robin Wood como una de sus diez mejores películas, poco antes de su muerte.
En 1963, Jean-Luc Godard la eligió como la octava mejor película americana del cine sonoro.

Otto Preminger realizó con esta película uno de sus mejores y más personales trabajos. En la cinta se puede apreciar su estilo inconfundible: con un movimiento de cámara siempre directo, hacia los actores; con una profusión de planos secuencia y una perfecta planificación en su ejecución (nunca reconocida por el propio Preminger); y, por supuesto, con una perfecta dirección de actores, uno de sus fuertes. (AlohaCriticón)

Cara de Ángel es una película que llegó un poco tarde al género negro y que tiene ciertas similitudes con la gran obra de Jacques Tourneur Retorno al Pasado, pero que a pesar de ello no pierde ningún interés para el espectador y no deja de ser uno de los grandes nombres del género por méritos propios. (Encadenados al cine)

La realización de “Cara de Ángel”, pese a ser una película de encargo, cuenta con las habituales señas de identidad del director austriaco lo que la convierten en un producto cinematográfico de primer orden. Una narración sustentada en el encadenado de planos secuencia que se combinan con planos medios y cercanos de la pareja protagonista, sutiles movimientos de cámara y unos zooms tan eficaces como sorprendentemente naturales. Cabe destacar el inteligente uso del tempo narrativo adoptado por Preminger, éste circula en paralelo a las maquinaciones de la protagonista, manteniéndose la mayor parte del tiempo en una calma aparente pero cargándose progresivamente de energía hasta provocar un violento estallido. (Ciclos de cine)

"Título clave en la historia del cine negro. (...) relato cargado de pasión. Mitchum es un conductor de ambulancias que accede a ser el chófer de una acaudalada familia en la que no todo es tan plácido como parece. Una cita ineludible." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Uno de los films más rigurosos en la obra de Otto Preminger, en el que diseccionaba con calculada frialdad una pasión destructiva llevada hasta sus últimas consecuencias. Jean Simmons componía un personaje impecable, entre la fragilidad y el retorcimiento, en torno al que se articulaba la historia. Se desarrollaba con tanto espíritu analítico como sentido de la pasión. (Fotogramas)

Película estrenada en España por TVE el 25 de febrero de 1975.

Título español: Cara de ángel.

Reparto: Robert Mitchum, Jean Simmons, Mona Freeman, Herbert Marshall, Leon Ames, Barbara O'Neil.


miércoles, 5 de julio de 2017

I Walked with a Zombie (1943). Jacques Tourneur


Betsy Connell (Frances Dee), una enfermera canadiense, es contratada por el Sr. Holllan (Tom Conway), un terrateniente de una plantación azucarera en la isla antillana de San Sebastián, para que cuide a su esposa: Jessica. Una vez allí, Betsy comprueba que la enferma está en una especie de estado catatónico; los habitantes del lugar dicen que es una zombi.

Resulta difícil olvidar algunos de los momentos que conforman este extraordinario y singular filme: el encuentro inicial entre Betsy y Paul en la cubierta de un barco que navega sobre aguas plateadas a la luz de las estrellas, la exaltada primera toma de contacto de la enfermera con su nueva paciente o, muy especialmente, el hipnótico paseo nocturno de ambas a través de altas cañas de azúcar mecidas por un cálido viento.(Esculpiendo el tiempo)

Si hay algo por lo que destaca un film como Yo anduve con un zombi es por su manera de abordar el género fantástico mediante una puesta en escena que juega sus mejores bazas en la sugerencia y la evocación frente al vacuo exhibicionismo que encontramos en buena parte de las aproximaciones contemporáneas al género. Donde hoy en día imperan los efectos digitales para hacer evidente (casi tangible) lo imaginario, Tourneur utilizaba recursos tan denostados en nuestros días como el fuera de campo, la oposición entre luz y sombra o el uso del sonido como elemento sugeridor para crear atmósferas absolutamente fascinantes en las que lo fantástico nunca se presenta como una evidencia (oxímoron en el que caen muchas películas en la actualidad) sino que aflora como algo incierto y, por lo tanto, inquietante y perturbador. (Cinema esencial)

'Yo Anduve con un Zombie' dura poco más de una hora y en su interior posee elementos más que suficientes como para seguir siendo el clásico que es actualmente, tanto por la elegante realización de Tourneur como por algunos fascinantes momentos, casi oníricos, donde la luz es protagonista. El terror queda reservado a la atmósfera y a las apariencias, más que a lo que vemos realmente; lo cual, paradójicamente, espantará a todo aquel que busque una ración de género sangriento. No me parece una obra maestra, como creo que he dejado claro, pero sí un film de imprescindible visionado por la ejemplar forma en que está rodado. Algo que ya no se ve hoy en día. (Espinof)

Es la dirección de Tourneur acariciadoramente evocativa, respaldada soberbiamente por las imágenes en claroscuro de Roy Hunt, lo que hace pura magia del meditativo viaje al miedo de la película. (Tom Milne)

Producido por Val Lewton, uno de los máximos creadores del cine fantástico, este excelente film de horror fantasea en torno a la mitología del vudú con tanta imaginación como rigor expositivo. En este sentido, la labor de Jacques Tourneur es muy similar a su legendaria "La mujer pantera", y sus resultados poseen una capacidad de sugerencia igual o superior. Film inédito en España. (Fotogramas)

Película estrenada en España en cines de arte y ensayo y en Filmoteca Española. Fue estrenada por TVE en versión doblada el 31 de octubre de 1982 en el espacio Largometraje.

Título español: Yo anduve con un zombi.

Reparto: James Ellison, Frances Dee, Tom Conway, Edith Barrett, James Bell, Christine Gordon.


lunes, 26 de junio de 2017

Le plaisir (1952). Max Ophüls


Adaptación de tres cuentos del escritor francés Guy de Maupassant que versan sobre el placer:
- Un hombre extraño, que asiste a un popular baile de máscaras en París, baila hasta caer extenuado. El médico que lo atiende descubre sorprendido que tras la máscara se oculta un anciano. Cuando lo acompaña a su casa, la esposa le cuenta al médico la triste historia del bailarín.
- A Madame Tellier, que regenta un prostíbulo, la invita su hermano Joseph a la primera comunión de su hija. La Madame cierra el negocio y se traslada con sus pupilas a la lejana granja de Joseph para asistir a la ceremonia. Terminada la fiesta, regresan al prostíbulo en medio del regocijo de los hombres, que ya las echaban de menos.
- Un famoso artista se enamora de su bella modelo Josephine. Sólo pinta retratos de ella y alcanza el éxito, pero su historia de amor tiene un final inesperado.

Cuando se degusta una película de Max Ophuls uno tiene la sensación de asistir a un espectáculo de elegancia cinematográfica sin precedentes, de vivir en primera persona un drama en movimiento que crece y crece hasta volverse real. Ophuls filma la vida en movimiento, o mejor aún, filma el movimiento de la vida con un naturalismo y una agilidad como pocos lo han conseguido. La puesta en escena, planificada como un baile de salón, y el control exhaustivo de los elementos espaciales, hacen del cine de este director alemán una verdadera delicia para los sentidos. La cámara de Ophuls camina por la escena como un personaje más, progresa en la trama paso a paso, giro a giro, y representa el espacio con una nitidez minuciosa, describiendo sinuosos movimientos por los decorados de cada película (véase el soberbio plano secuencia que sigue a madame Terrier por toda la mansión en Le plaisir). (Darius Somerset en Film Affinity)

El uso de la cámara, que más que moverse sobrevuela, es magistral. Con secuencias antológicas como la repentina y estrepitosa entrada en el salón de baile del hombre con la careta y su decadente danza hasta que cae desmayado en La máscara, o el brillantísimo plano secuencia con el que se abre La casa Tellier, con el que se nos presenta a las mujeres en el interior del prostíbulo sin que la cámara ose penetrar en él. (Ricardo Pérez Quiñones en Esculpiendo el tiempo)

Max Ophüls remodela el material original con su característica mezcla de genio visual y amarga sabiduría mundana. (Richard Brody en The New Yorker)

Tres episodios, basados en otros tantos relatos de Guy de Maupassant, componen uno de los films más interesantes de su autor. El mejor es el segundo, donde se capta con finura el ambiente de un burdel de finales del ìsiglo XIX. En conjunto es un film brillantísimo tanto por su chispa interna como por su esplendor formal, inspirado en evidentes referentes pictóricos. Film inédito en España.

Película estrenada por TVE el 16 de septiembre de 1985 dentro del ciclo Clásicos del cine francés.

Título español: El placer.

Reparto: Claude Dauphin, Gaby Morlay, Madeleine Renaud, Ginette Leclerc, Mila Parély, Danielle Darrieux, Pierre Brasseur, Jean Gabin, Jean Servais, Daniel Gélin, Simone Simon, Amédée, Paul Azaïs, Antoine Balpêtré.

jueves, 8 de junio de 2017

Vivre sa vie (1962). Jean-Luc Godard


Nana (Anna Karina) es una joven veinteañera de provincias que abandona a su marido y a su hijo para intentar iniciar una carrera como actriz en París. Sin dinero, para financiar su nueva vida comienza a trabajar en una tienda de discos en la que no gana mucho dinero. Al no poder pagar el alquiler, su casera la echa de casa, motivo por el que Nana decide ejercer la prostitución.

Godard nos cuenta la tragedia de Nana de manera capitulada, por entregas como al mejor estilo del folletín decimonónico, aunque declare abiertamente su inspiración en la teatralidad y el distanciamiento de Brecht. Le asigna doce cuadros, como doce meses o un año de vida, que desarrolla en largos planos secuencia como hitos puntuales de la infortunada vida de la protagonista. Por un lado la cámara sigue cada paso de Anna Karina, mientras hace la calle o baila animadamente un swing. La cámara la persigue, la cela, la asfixia de amor. Por otra parte la cámara es testigo impasible de la decadencia de Nana, de la decadencia de una sociedad que se erige en torno al dinero y la compra de sexo, de la decadencia del mito del amor. (El espectador imaginario)

 Godard subvierte los preceptos clásicos del cine con inteligencia e inventiva: divide la película en una docena de episodios vagamente estructurados entre sí, que constituyen un viaje vertical hacia la esencia de la 'poule'; descarta la retórica del plano-contraplano; disloca imagen y sonido (vemos y no oímos, oímos y no vemos…); como James Joyce en el Ulises, experimenta con las formas narrativas (reportaje, citas, ruidos y lecturas, cine dentro del cine, información legal, filosofía, preguntas y respuestas, un interrogatorio policial, la factura de una carta de solicitud de empleo cuya letra es casi una radiografía de Nana, al igual que la factura de la cinta es el autorretrato de Jean-Luc…); aborda incluso lo inefable, utilizando música y ausencia de palabra a la manera de Bresson. (Servadac en Film Affinity)

Vivre sa vie me parece una película perfecta. Es decir, tiene por finalidad hacer algo que es a la vez noble e intrincado, y lo hace con pleno éxito. Quizá Godard sea el único director actual interesado en el «cine filosófico» y que posee una inteligencia y una discreción adecuadas a la tarea. Otros directores han tenido sus «concepciones» sobre la sociedad contemporánea y la naturaleza de nuestra humanidad; y a veces sus películas sobreviven a las ideas que plantean. Godard es el primer director que enfrenta decididamente el hecho de que, para poder trabajar seriamente con ideas, uno debe crear un nuevo lenguaje cinematográfico para expresarlas —si se pretende que estas ideas tengan cierta flexibilidad y cierta complejidad—. Él ha intentado hacerlo de diferentes maneras: en Le petit soldat, Vivre sa vie, Les carabiniers, Le mépris, Une femme mariée y Alphaville. Pero Vivre sa vie es, a mí entender, su película más lograda. Por esta concepción y por la formidable empresa a la que se ha entregado, Godard es, en mi opinión, el director más importante aparecido en los diez últimos años. (Susan Sontag)

¿Y en dónde está la lucidez, la transparencia de Vivre sa vie? Se podría decir con Barthes, que en la cámara, en el ojo que registra y en la mirada que interpreta. La lucidez está en la transparencia, en la luminosidad del objeto en sí, de las cosas tal como son. La lucidez no está en la percepción de una gran cantidad de contenido del drama humano o social que es la prostitución, sino en ver en detalle, en mostrar el objeto, las circunstancias en que Nana es una persona y se convierte al final en un objeto más del mundo, tirada a la vera del camino como el carro o la pistola con que la matan. Y todo conducido por la triada imagen-sonido-texto que confluyen en situaciones y actos puntuales; necesita un dinero, nadie se lo presta, se vende, muere. El film como representación, contiene en sí múltiples representaciones, la película de Juana, la lectura de Poe, el baile en el billar, las voces en off, resaltan los momentos hiper e inter-textuales del film, momentos por donde se escapa el brillo de la lucidez. (Luis Felipe Vélez)

 "Un cine radicalmente opuesto a lo acostumbrado (...) Aventura intelectual (...) Godard huye de la narración lineal y de los planteamientos expositivos habituales." (Javier Ocaña: Diario El País)

Título español: Vivir su vida.

Reparto: Anna Karina, Sady Rebbot, André S. Labarthe, Guylaine Schlumberger, Gérard Hoffman, Monique Messine.



 

jueves, 1 de junio de 2017

The Little Foxes (1941). William Wyler


A finales del siglo XIX, en una población sureña, la calculadora y despiadada Regina Giddens entabla una lucha sin cuartel contra sus hermanos para quedarse con la herencia familiar. En sus planes no tienen cabida los sentimientos, ni siquiera hacia su marido, un hombre honrado que regresa a casa después de sufrir una grave enfermedad. En medio de la asfixiante atmósfera creada por la desmedida ambición de su esposa, sólo encontrará calor humano en el amor de su hija.

La historia, dentro de su magnitud trágica, es muy simple, pero las actuaciones, con el debut en la pantalla grande de Teresa Wright y Dan Duryea y el sensible e incisivo tacto en la realización de William Wyler, quien ayudado por el talento en la dirección de fotografía de Gregg Toland, construye escenas memorables, como la que muestra la cruel pasividad de Bette en primer plano ante la desesperación de su agónico esposo subiendo las escaleras. (AlohaCriticón)

Willliam Wyler le pidió a Lillian Hellman que versionara su obra para la pantalla grande, y ésta con la colaboración de media docena de escritores agrupados en torno de la legendaria Dorothy Parker, consiguieron una obra perfecta. Si le sumamos además la excelente fotografía de Gregg Toland y la preciosista música de Meredith Wilson, solamente faltaba la maravillosa actuación de Bette Davis, a la que podemos recriminar sus enormes caprichos, pero jamás podremos censurar su trabajo cinematográfico, fue una Diva. (Vfoul en Film Affinity)

Los estudiantes de cine repasan una y otra vez dos escenas. En una de ellas, Oscar y Leo se afeitan frente a dos espejos, mientras mantienen una conversación inicialmente intrascendente, que deriva en un plan de robo. El espectador se debate entre atender al inquietante diálogo o mirar hipnotizado el hábil juego de espejos que multiplica las imágenes y que parece simbolizar la doblez de los personajes. En la segunda escena, Regina descarga su crueldad sobre Horace, hasta el punto de provocarle un ataque al corazón. Él le suplica que le baje sus medicinas pero ve cómo ella permanece inmutable, viéndole morir. La cámara permanece fija en la imagen impasible de la Davis, que desprende maldad en estado puro, mientras que al fondo se atisba a Horace, arrastrándose por las escaleras. Aparte de su valor técnico, este momento ocupa un lugar muy alto entre los más estremecedores de la historia del cine, compitiendo con la espantosa escena de Que el cielo la juzgue en que la protagonista contempla despiadada cómo su cuñado se ahoga en el lago. (María Eugenia Cuzmán en Aladar)

"Con un entendimiento perfecto de la flexibilidad de la cámara, el autor y Wyler han sacado de la obra teatral una historia tensa y acumulativa." (Bosley Crowther: The New York Times)

"Melodrama apasionante y atormentado, con la figura de una mujer malvada, ambiciosa y egoista como eje del relato. Davis ofrece un recital interpretativo y la extraordinaria fotografía del insigne Toland redondean esta inolvidable obra maestra." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Adaptación de la obra teatral de Lillian Hellman, en la que Bette Davis, en su papel de mujer desalmada y fría, consiguió la más estremecedora de sus interpretaciones. El tono morboso de la narración, apoyado por una puesta en escena que combina la exquisitez de la decoración con una planificación algo oblicua, se mantiene sin fisuras en unos resultados altamente satisfactorios. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 23 de marzo de 1944.

Título español: La loba.

Reparto: Bette Davis, Herbert Marshall, Teresa Wright, Richard Carlson, Dan Duryea, Patricia Collinge, Charles Dingle, Carl Benton Reid.